<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418</id><updated>2009-10-17T05:29:04.344+02:00</updated><title type='text'>Apostrophe</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>8</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418.post-5371400803456994956</id><published>2007-02-07T11:13:00.000+01:00</published><updated>2007-02-08T17:16:33.880+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Caprichos vieneses&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_jWHkDI6gLT0/RcmmuKNSLcI/AAAAAAAAAAM/Ji9zYDB_6VE/s1600-h/Mozart+%28I.+Ampudia+de+Haro%29.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_jWHkDI6gLT0/RcmmuKNSLcI/AAAAAAAAAAM/Ji9zYDB_6VE/s320/Mozart+%28I.+Ampudia+de+Haro%29.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5028733770880134594" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Garamond;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;“Leopold Mozart nunca pensó que lo estuviera haciendo mal. De hecho, creía que mostrar a su jovencísimo hijo por todas las cortes europeas era la única garantía para poder subsistir dignamente. Salzburgo era un lugar demasiado pequeño para encerrar el talento de Wolfgang, pero si ningún contacto daba resultado, seguiría siendo la opción principal para el sustento de la familia. Leopold servía como segundo maestro de cámara en la corte del príncipe- arzobispo de Salzburgo y, por supuesto, su capacidad intelectual y formación no se correspondía con su posición social. Como era propio de las cortes pequeñas y poco importantes, diariamente el entorno se encargaba de recordarle que estaba muy por debajo de los individuos que figuraban en la cúspide del ordenamiento. Era pusilánime y en ningún momento tuvo la ocurrencia de sobrepasar los rígidos límites que las normas sociales imponían para el comportamiento de un músico. Aguantar y esperar a que Wolfgang lograra un buen puesto en una gran corte europea. Se podría decir que Leopold proyectó en su talentoso hijo las expectativas que él no había podido alcanzar a lo largo de su vida, y esa exigencia tuvo su respuesta en la personalidad de un niño que necesitaba constantemente recibir muestras de afecto y cariño de su entorno para sentir que su presencia en el mundo no era fútil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Muy pronto Wolfgang superó a su hermana en las destrezas musicales, y el padre comenzó a volcar toda su atención en la formación del niño, tanto, que Wolfgang nunca fue a ninguna escuela. Su formación se redujo al universo musical y al alto nivel de exigencia propuesto por Leopold. Wolfgang necesitaba el cariño de su padre y por ello se aplicaba con vigor en la resolución del ejercicio, no tanto por el propio aprendizaje sino por la recompensa en forma de caricia, beso o alabanza. Las grandes cortes europeas acogían al estamento nobiliario, o lo que es lo mismo, al estamento ocioso. Gentes que vivían de las rentas de las explotaciones agrícolas, o de grandes herencias, o de los títulos nobiliarios necesitaban renovar constantemente su consumo de productos de entretenimiento. La música formaba parte de este universo de esparcimiento y eso lo conocía Leopold. Fueron a Francia, a Inglaterra, a Italia, a Alemania y en todos lugares la acogida fue muy calurosa. El talento de Mozart era conocido en toda Europa y además, era un niño, un niño prodigio con el talento de un genio. ¿Los genios nacen? Es decir, ¿ser un genio es una cualidad innata o es producto de un determinado ambiente social? Sin entrar en consideraciones biológicas lo que si parece cierto es la percepción deshumanizada del genio. Se entiende la etiqueta de genio como la propia de individuos que, por sus capacidades, están fuera de la normalidad. Aún así, todos aquellos que han sido considerados como tales, eran tan humanos como los que les admiraban y normalmente lo han hecho en generaciones posteriores a la de su obra. En todo caso, Mozart era el resultado de un estricto proyecto educativo con fines claramente mercantiles. Pero Wolfgang no lo veía del mismo modo. Sus habilidades sociales eran nulas y sólo era admitido por sus cualidades especiales. Soñaba con la música y componía sin instrumentos entre las manos, pero todo aquello que producía debía estar ajustado a los cánones estéticos que dictaban los consumidores de música: la aristocracia. Mozart empezó a ganar dinero componiendo por encargo. El dinero llegaba pero su insatisfacción interna era cada vez mayor: no podía expresar lo que realmente quería. Corría el riesgo de verse sobrepasado por sus propias creaciones no plasmadas sobre la partitura. Por ello Wolfgang rompió la férrea disciplina paterna, forzó su despido de la corte de Salzburgo y se instaló en Viena cuando apenas contaba con 25 años y los rescoldos de su talento estaban apagándose en Europa. No así en la capital austriaca, donde comenzó a tejer una importante red de contactos que le proporcionó empleo esporádico para sobrevivir y escribir sus propias obras.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No se puede decir que Mozart viera mejorar sustancialmente su vida material con su instalación en Viena. Su fama era tan volátil como el gusto del público vienés, ávido de nuevas sensaciones cada semana. Sin embargo Mozart sentó las bases del cambio en la percepción social del músico. Mozart abrió la vía del músico como un artista independiente no sujeto a las relaciones de dependencia de una corte, donde normalmente no eran mejor considerados que el cocinero o el personal de cámara. Mozart acaba con el artista artesano, mero ejecutor de los deseos estéticos del potentado que paga, para alumbrar al artista artístico que crea atendiendo en exclusividad a los impulsos de su inspiración para un público anónimo que consume el producto sin atender a limitaciones impuestas por la moral ni el honor. Mozart murió en Viena en 1791, con apenas treinta y cinco años, solo, pobre y olvidado. Tan solo su perro lo acompañó hasta el cementerio. Dos años después se estrenó el Réquiem y toda Viena pudo comprobar la grandeza de un genio que incluso compuso la marcha fúnebre que habría de sonar en su recuerdo.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;I. Ampudia de Haro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34231418-5371400803456994956?l=apostrophers.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/5371400803456994956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34231418&amp;postID=5371400803456994956' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/5371400803456994956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/5371400803456994956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/2007/02/caprichos-vieneses-leopold-mozart-nunca.html' title=''/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01889506063016827644'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_jWHkDI6gLT0/RcmmuKNSLcI/AAAAAAAAAAM/Ji9zYDB_6VE/s72-c/Mozart+%28I.+Ampudia+de+Haro%29.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418.post-116535943672527251</id><published>2006-12-05T23:49:00.000+01:00</published><updated>2006-12-07T18:08:40.754+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Andy Warhol&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2860/3769/1600/620832/Andy%20Warhol%20%28R.%20Quintana%29.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2860/3769/320/26407/Andy%20Warhol%20%28R.%20Quintana%29.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div  style="text-align: left;font-family:georgia;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;“Warren Hill miró hacia ambos lados, y tras pagar 75 centavos por el acetato que tenía entre sus manos, salió de aquel lugar lo antes que pudo. Bajo rápidamente por las angostas escaleras que conducían al metro. El sudor de su frente le delataba, pero nadie parecía reparar en su presencia. Tras pasar la noche entera sin dormir en aquel motel barato de la calle Fordham, recogió todas sus cosas rápidamente a primera hora de la mañana, sin dejar de mirar nunca a la delgada bolsa negra que había encima de la cama y de la que no se había despegado ni un solo momento a lo largo de las últimas trece horas, y se fue de allí, despidiéndose de manera escueta del propietario del motel. Durante la hora que tardó en llegar al aeropuerto internacional JFK, no dejó de mirar a su alrededor con nerviosismo, abrazando con fuerza el preciado artículo con el que por la más absoluta casualidad se había hecho la tarde anterior. Pagó el billete de avión al contando, soltando con su mano temblorosa los 117,40 dólares americanos, tasas e impuestos incluidos,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sobre el mostrador, y se apresuró a ponerse en la cola para embarcar. Las dos horas que tardo en llegar al aeropuerto Trudeau de Montreal fueron eternas. Warren sólo miraba por la ventanilla, repiqueteando con su pie derecho sobre el suelo, absorto en un único pensamiento, en el de explorar los secretos del tesoro que acababa de encontrar y que llevaba casi cuarenta años oculto. Nada más bajar del avión corrió hacia la parada de taxi, sin reparar en que olvidaba su equipaje, y una vez dentro del taxi sólo repetía incesantemente: - «Calle Stanley, deprisa, calle Stanley».&lt;/span&gt;    &lt;/div&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Al llegar al portal, Warren no acertaba a introducir la llave por la cerradura, y cuando por fin lo consiguió emprendió la subida de las escaleras que conducían a su modesto apartamento a trompicones, tropezando incluso en un par de ocasiones, hasta llegar casi asfixiado al cuarto piso. De nuevo la mano temblorosa de Warren le impidió introducir la llave a la primera, y cuando por fin estaba dentro de su apartamento, encendió rápidamente su equipo de música, y con mucho cuidado sacó el contenido de la bolsa que parecía llevar una eternidad pegada a su cuerpo. Depositó con un cuidado extremo, casi enfermizo, el círculo de plástico negro en el giradiscos, y cuando ya se disponía a pulsar el botón para que este comenzase a sonar, su brazo quedó petrificado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Allí seguía inmóvil Warren, tres horas después, sin poder mover ninguno de sus músculos, como si su cuerpo hubiese dejado de obedecerle. Cuando por fin consiguió salir de aquel estado, se dispuso a guardar este preciado objeto de nuevo en su funda y a depositarlo en la parte superior de la estantería del salón, sabiendo que en lo sucesivo jamás podría eludir su inquietante mirada.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:12;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Dos años después salió a la venta.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;R. Quintana Heras&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34231418-116535943672527251?l=apostrophers.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/116535943672527251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34231418&amp;postID=116535943672527251' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/116535943672527251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/116535943672527251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/2006/12/andy-warhol-warren-hill-mir-hacia.html' title=''/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01889506063016827644'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418.post-116224996056754120</id><published>2006-10-31T00:07:00.000+01:00</published><updated>2006-12-07T18:08:59.006+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:100%;" &gt;&lt;br /&gt;Desvíos de la naturaleza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/1600/Freak%20%28I.%20Ampudia%20de%20Haro%20-%20Desv%3F%3Fos%20de%20la%20naturaleza%29.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/320/Freak%20%28I.%20Ampudia%20de%20Haro%20-%20Desv%3F%3Fos%20de%20la%20naturaleza%29.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"¿Por qué lo diferente nos resulta inquietante?. Y no hablo de cuestiones de etnias, ni de “razas”, ni de inmigrantes, como sería lógico pensar basándonos en el estado actual de las cosas. Hablo de aquellos humanos que no han nacido con los atributos que se consideran diagnósticos de un producto íntegro y bien acabado. Tullidos, desproporcionados, enfermos mentales y cualquier otra anomalía que se nos ocurra pensar entra dentro de lo “anormal” y eso es, simplemente, no poseer las condiciones de la normalidad. Por ello es imprescindible preguntar qué es la normalidad y quién es el encargado de fijar sus límites. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Esta no es una pregunta exclusiva de nuestro tiempo, a pesar de la genial obra de Tod Browning en 1932 que supuso el final de su prometedora carrera cinematográfica por emplear actores reales en &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: georgia;"&gt;Freaks, la parada de los monstruos&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;. Parece que tan alta dosis de realidad no gustó y la película tardó treinta años en volver a proyectarse. La diferencia incomoda. Pero no ha sido el siglo XX el único en atender este tipo de cuestiones. D. Ioseph de Rivilla Bonet y Pueyo, natural de Zaragoza y “médico profesor del Arte Quirúrgico”, firmó en 1695 una obra titulada &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: georgia;"&gt;Desvíos de la naturaleza o Tratado del origen de los monstruos&lt;/i&gt;. Pasando por alto la cuestión de si realmente lo escribió él (parece que lo hizo Pedro de Peralta Barnuevo, erudito peruano), lo que resulta interesante es que la obra se escribe con motivo del nacimiento de hermanos siameses en la cuidad de Lima, donde Rivilla ejercía como médico de cámara. Aprovechando el acontecimiento se elabora un libro estructurado en 10 capítulos que analiza desde la etimología de la palabra monstruo, pasando por “el infante bicípite de Lima nacido a 30 de noviembre del año pasado de 1694” hasta la conveniencia del bautismo de ambas criaturas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Monstruo, “según todos dicen”, se decía &lt;i style=""&gt;a monstrando&lt;/i&gt; porque eran partos dignos de admiración a causa de su extrañeza, por la curiosidad y por su novedad. Según Zaquías, monstruo es “cualquier cosa admirable no sólo por exceso de malicia sino también de bondad”. Aristóteles afirmó en &lt;i style=""&gt;De generatione&lt;/i&gt; que un monstruo era un “concepto vicioso y procreado fuera de la intención de la naturaleza, con falta o exceso de alguna cosa”. Denomina a los monstruos &lt;i style=""&gt;parekbasis&lt;/i&gt; o &lt;i style=""&gt;parepga&lt;/i&gt;: excursiones, disgresiones, desvíos de la naturaleza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El monstruo con componentes humanos supone una auténtica obsesión y un buen desafío a las estructuras ideológicas de la época. El autor aborda la cuestión de la “simiente” humana, que se diferencia de la del resto de las especies por su nobleza: “su espíritu material es más noble que el de la simiente de los animales”. Si los monstruos tienen una impronta de la simiente humana, entonces los monstruos deberían poseer algunas cualidades racionales. Sin embargo el autor se apresura a negar este extremo. Cree que no hay capacidad racional alguna en estos monstruos a pesar de su componente humano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El siguiente punto de su argumentación se centra en explicar los motivos del nacimiento de los monstruos. Comienza ofreciendo una explicación clásica: se creía que los monstruos eran avisos de las futuras venganzas y grandes males, “como los nacidos por toda Europa antes de la herejía de Lutero”. Algunos párrafos después apunta que sería un error atribuir todas las monstruosidades al Artesano. Expone dos ejemplos de lo fantástico de los monstruos. Habla de un monstruo nacido en Cracovia en 1593 que nada más nacer pronunció una frase en latín: &lt;i style=""&gt;Vigilate, Dominus Deus noster adventat&lt;/i&gt;, sentencia de claras referencias milenaristas. Después narra el nacimiento del &lt;i style=""&gt;Tetrachyron&lt;/i&gt; (o cuatro manos) el 12 de febrero de 1577 a orillas del Danubio, cerca de Buda. Tenía “rostro humano, orejas de asno, buey de vientre a los pies, con plumas y alas disformes al principio de los muslos”. El nacimiento del bicorpóreo en Lima del 30 de noviembre de 1694 y que inspira la obra se interpreta como una señal que honra el feliz gobierno del conde de la Monclova, al cual está dirigida la obra. El nacer abrazados se ha interpretado como un símbolo de felicidad, unión, paz y amor. La seriedad de Rivilla analizando las causas de estos partos anormales queda en entredicho en este punto, ya que parece estar más centrado en alabar las virtudes de su patrocinador que en desentrañar la verdad del asunto. Servidumbres, y no necesariamente exclusivas de aquél tiempo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En el mismo siglo XVII destacan con entidad propia los retratos de enanos realizados por Velázquez, retratos llevados a cabo en el ámbito de la corte. Los enanos formaban parte del círculo más íntimo del Rey desde el siglo XVI. Sólo ellos estaban autorizados a quebrar las rígidas normas de comportamiento al no ser considerados como individuos en posesión de todas sus capacidades. El motivo de comprar enanos (los mejores se podían adquirir en Polonia ya que, según la leyenda, un médico de Varsovia había inventado un ungüento que, aplicado sobre la espina dorsal del niño, favorecía el enanismo) y mantenerlos en la corte tenían una motivación aparentemente estética. Si se junta en un mismo espacio a lo más bello y a lo más feo, las virtudes de lo más bello resaltarán aún más. Por ello los reyes se harán retratar con sus enanos. La estética se cimentaba en una profunda convicción moral, además de plantear la ciclópea diversidad creativa de la naturaleza, capaz de crear un ser tan excepcional como un Rey y tan degradante como un enano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La alteridad ha formado parte de la estructura ideológica de los hombres desde el principio como un poderoso elemento didáctico que permite la definición de uno mismo y los suyos por oposición: “somos aquello que ellos no son”, además de justificar la superioridad estética y moral de determinados pueblos. Para los europeos China era un lugar extraordinario en lo que a hombres diferentes se refiere. Jean de Plain Carpin, monje franciscano que viajó por Asia entre 1245 y 1247, escribió &lt;i style=""&gt;Historie des Mongols&lt;/i&gt; y en ella recogió dos especies de hombres con cabeza de perro. Sin embargo el hombre diferente no es una construcción genuinamente europea ni occidental. Los chinos también son grandes especialistas en alteridad. Todo el espacio que rodeaba China estaba habitado por seres insólitos. Entre los más clásicos destacan los enanos y los gigantes, gentes sin intestinos, hombres con cabeza, pies y manos negras o con un gran agujero en el pecho. Todas estas maravillas se recogieron en &lt;i style=""&gt;El libro&lt;/i&gt; &lt;i style=""&gt;de las montañas y los mares&lt;/i&gt;, redactado a partir del siglo VI a. C., y resulta increíble que hayan llegado hasta la enciclopedia china de 1607, reeditada en 1713 en Japón. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;Parece ser la diferencia un elemento inherente a la existencia del humano, desde la antigua Grecia hasta nuestros días, y seguramente lo seguirá siendo en un futuro. Las categorías estéticas, productos de la cultura a la que cada uno se adscribe, dictan los cánones de lo que debe ser considerado normal y, por el contrario, dictan implícitamente los rasgos de los fenómenos ante los que debemos sentir miedo, asco y un profundo rechazo. Negarlo es no querer reconocer que el hombre necesita diferencias pasa sentirse seguro.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; "&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;I. Ampudia de Haro&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34231418-116224996056754120?l=apostrophers.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/116224996056754120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34231418&amp;postID=116224996056754120' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/116224996056754120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/116224996056754120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/2006/10/desvos-de-la-naturaleza-por-qu-lo.html' title=''/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01889506063016827644'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418.post-116120883979950954</id><published>2006-10-18T23:59:00.000+02:00</published><updated>2006-12-07T18:09:24.446+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;17 de Octubre de 2006&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/1600/Mapamundi.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/320/Mapamundi.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;"Este martes 17 de octubre es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, fijado en el calendario en 1992 por Naciones Unidas. Han pasado 14 años desde entonces y los avances en esta complicada carrera contra la muerte no han conseguido ninguno de sus objetivos. Mientras buena parte de la sociedad occidental da descaradamente la espalda a la pandemia social más grave de los últimos siglos, lo cierto es que más de la mitad del mundo sigue siendo pobre y más de 1.300 millones de personas siguen viviendo con menos de un dólar al día, barrera en la que se cifra el umbral de la pobreza extrema. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; El mundo desarrollado, ese que ha venido a llamarse el 'Primer Mundo', desde la Revolución Industrial, se ha constituido en un sistema de indudable solidez en lo económico, el sistema capitalista.  Este modelo tiene su complemento perfecto en la esfera política con la consolidación paulatina de la democracia en Estados Unidos y Europa tras las revoluciones de 1776 y 1789 respectivamente. El modelo se hizo prácticamente indestructible gracias al positivismo, a la legitimación científica del planteamiento occidental. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; Revisando este modelo también se pueden encontrar fisuras. En 1929 y 1973 las más profundas y evidentes. También el movimiento antiglobalización da pistas acerca de las grietas que existen hoy en el sistema de mercado. Sin embargo, y ésa es la gran cualidad del capitalismo-democrático-científico, siempre se ha reforzado aprendiendo de los errores que lo llevaron al borde de la autodestrucción. Por supuesto, la victoria estructural sobre el comunismo, abatido mucho antes de la simbólica caída del muro, también ayudó a engrasar la gran máquina en su imparable rumbo hacia la postmodernidad. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; Esta aproximación a la historia del capitalismo no ha tenido en cuenta, sin embargo, las consecuencias éticas. La riqueza en el mundo está distribuida de forma radicalmente desigual y lo que es peor, las desigualdades se acentúan dentro de las naciones y entre ellas. Y es que los fríos números hablan por sí mismos. Actualmente, en el mundo en desarrollo 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario y más de 3.000 millones, la mitad de la población mundial, con menos de dos dólares. La pobreza es el principal problema global al que se enfrenta el mundo en el siglo XXI. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; Dos teorías enfrentadas &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; El Eje Norte se ha consolidado planteando un modelo de desarrollo excluyente. La asignación de los recursos de los que dispone el planeta no es equitativa ni proporcional. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; Según los neomalthusianos, la población crece en proporción geométrica en tanto que los recursos alimenticios aumentan en progresión aritmética. El desequilibrio entre el crecimiento demográfico y la producción de alimentos se agravará progresivamente y provocará el hambre y la miseria en el mundo, en tanto que además el medio ambiente sea esquilmado de forma tan irracional. La sostenibilidad del planeta está en peligro y la solución del llamado Club de Roma pasaría por un control exhaustivo de la natalidad, ya que de lo contrario las enfermedades y pandemias se encargarán de restablecer el orden natural. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; En Indonesia también son los niños los que más sufren las consecuencias de la desigualdad. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; Muchas otras teorías contemporáneas apuntan hacia soluciones diferentes. Para ello prevén que la población mundial se estancará entorno a los 11 mil millones de personas, cifra a la que se puede dar de comer racionalizando los recursos ya existentes en el planeta. El bloqueo que sufre la lucha contra la pobreza parece pues, a tenor de estos estudios de población y recursos, superable siempre que exista voluntad internacional. La pregunta es, ¿la hay? &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; Ninguna solución podrá implantarse con eficacia si no existe una mutación de al menos dos factores clave tenidos en cuenta de forma conjunta: el sistema de mercado y el concepto mismo de Estado. Es, por tanto, un problema esencialmente político, de intereses cruzados. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; Mientras las grandes corporaciones sigan proyectando y filtrando su poder a través de la clase política, no habrá soluciones, porque, como empresas, su deber y teleología consistirá en seguir haciendo caja. Mientras el sistema se perpetúe tal y como lo conocemos, se fomentará el enriquecimiento unilateral y la estratificación segregadora que origina a su vez un amplio abanico de subproblemas de colosal magnitud para la humanidad, como puede ser el desempleo masivo, los flujos migratorios desproporcionados o las diferentes formas de oposición frontal y rechazo a un sistema injusto para miles de millones de personas."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;G. de la Vega&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34231418-116120883979950954?l=apostrophers.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/116120883979950954/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34231418&amp;postID=116120883979950954' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/116120883979950954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/116120883979950954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/2006/10/17-de-octubre-de-2006-este-martes-17.html' title=''/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01889506063016827644'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418.post-115972805206159151</id><published>2006-10-01T20:36:00.000+02:00</published><updated>2006-12-07T18:09:41.481+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:georgia;font-size:12;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fuego en la cena&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/1600/Fuego%20en%20la%20cena%20%28M.%20Hern%3F%3Fndez%29.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/320/Fuego%20en%20la%20cena%20%28M.%20Hern%3F%3Fndez%29.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;"Dispuesta la mesa, los comensales sin cara se acomodan. Manos y brazos se distribuyen alrededor del mármol ovalado. L se ha pintado las uñas de malva. F no entiende por qué. “Qué manía de colorear esa parte del cuerpo”, piensa. Desde hace algún tiempo todo lo que hace L le parece inadecuado, hasta tal punto que el hilo de comunicación que les unía se ha roto, y sólo se dirigen al otro para ponerle en evidencia. Mientras tanto, hay dos manos que no cogen los cubiertos, dos cubiertos que permanecen a la espera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;La velada transcurre tranquila, sin sobresaltos. Nadie tiene ganas de hablar hoy. Sólo T, arrimado descaradamente a la botella de Borgoña, parece contento. Esboza una sonrisa por encima de su hombro que va a parar a M, la dueña de los pies que le acarician bajo la mesa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt; Para la ocasión, S ha decidido poner la mantelería azul que le regaló su abuela cuando se casó. Fotogramas de la boda pasan ante sus ojos cansados: la banda de música; las manos que le temblaban, quizá presagiando lo que le aguardaría años más tarde; el pastel más grande que había visto jamás… Pronto, su mirada desenfocada se desvía al azul del mantel, buscando sin éxito una mancha o un grupito de migas en que fijar su atención.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt; A mira hacia abajo, apoyando su mentón en un espacio invisible próximo al hueco que hay entre el cuello y el escote. No se atreve a mirar a P, no después de lo que pasó anoche. P, a su vez, aprovecha para alcanzar a L la fuente de roastbeef y así mirar de reojo – dichoso rabillo- a A. Qué guapa está esta noche, qué bien le sienta esa blusa de flores que le deja al descubierto los hombros. Cómo siente no habérselo dicho antes, aquella noche hace cinco años, en que decidió, aún no sabe por qué, cambiar el “te quiero” por el “me caso”. Piensa en HG Wells y en su máquina del tiempo, en la imposibilidad de retroceder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt; Está tan ensimismado que no se percata de que M le está pidiendo la panera. Lo que no sabe es que M no quiere pan, que lo que quiere es romper el hielo, acabar con ese terrible silencio que les amenaza, convertir la cena en una cena, falsificar la verdad, cubrir la farsa con una tela transparente que les haga de inmediato perder su opacidad. Quiere las risas del principio, los chistes y los cotilleos. Quiere que a la pobre S le desaparezcan las bolsas oscuras bajo los ojos. Quiere que P la quiera y querer a P. Quiere que acabe el juego con T, que dejen de perseguirse y de dormir juntos dos veces por semana; las mismas noches que S, aun con media docena de pastillas, no logra conciliar el sueño, consciente ya de que su marido no está de viaje de negocios. Ha visto los tickets de la cafetería de un hotel del centro – ocho euros los dos desayunos completos – en el bolsillo de la chaqueta gris de T cuando ha ido a llevarla al tinte, y en ese momento, frente al empleado, un torrente de lágrimas le ha cubierto la cara y se la ha cambiado por la que tiene ahora, presidiendo la mesa a su pesar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;      &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt; La botella de Borgoña se acaba y T va a buscar otra. La abre en la cocina y se pone un vaso que bebe de golpe. Al volver se ha convertido en un dragón de ojos sanguinolentos que escupe fuego por la boca. O así lo ve el invitado que acaba de estrenar su plato y se dispone a servirse una copa de vino. Ha decidido proponer un brindis para que la solidez que pesa sobre ellos se torne en algo respirable. Lo que aún no sabe es por qué brindar. Aunque parece ajeno a todo lo que está pasando sobre y bajo la mesa, es el único que conoce los entresijos de las historias cruzadas de los invitados, el único que sabe entrar y salir del laberinto. Pensando que con unas cuantas copas encima podrá improvisar un discurso, deja cada vez menos espacio entre el final de una y el principio de otra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;A levanta la cara hacia L, que está frente a ella, y le dice, por decir algo, que el otro día vio a su madre en una tienda, que qué casualidad, que ella no suele ir por ese barrio y que la primera vez que va se encuentra con su madre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;        &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Al momento F, que está al lado de A, le explica que la madre de su mujer se pasa las tardes de tiendas y que nunca compra nada. M, que lo oye, sonríe – alguien tiene que hacerlo- y T, delatándose, echa una bocanada de aliento alcoholizado al soltar una carcajada desmesurada – el dragón está aumentando de tamaño progresivamente- y coge la mano de M en lugar de la botella de vino que está justo al lado. Esta se suelta en el acto e intenta disimular ahuecándose el pelo con los dedos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Todo ha pasado en cuestión de segundos, pero al no haber otro punto de interés hacia el que mirar, los 12 ojos restantes se clavan indudablemente en la pareja protagonista: el dragón semiinconsciente y la ruborizada M que no sabe dónde meterse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:12;"  &gt;Se hace el silencio, sólo perturbado por el ruido molesto que hace S al arrastrar su silla y abandonar el salón antes de que se le empañe la vista y empiece a ver demasiadas cosas raras."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:12;"  &gt;M. Hernández&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:12;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34231418-115972805206159151?l=apostrophers.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/115972805206159151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34231418&amp;postID=115972805206159151' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/115972805206159151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/115972805206159151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/2006/10/fuego-en-la-cena.html' title=''/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01889506063016827644'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418.post-115897077394034250</id><published>2006-09-23T02:13:00.000+02:00</published><updated>2006-12-07T18:09:57.596+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Dime que he llegado en el momento adecuado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/1600/Ritter%20%28R.%20Quintana%20-%20Dime%20que...%29.2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/320/Ritter%20%28R.%20Quintana%20-%20Dime%20que...%29.2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left; font-weight: bold;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;"La tarde pasa entre el tedio y la confianza de haberlo dejado todo hecho. Sin mayores pretensiones decides coger un disco del estante. La casualidad quiso que fuese "The Animal Years", de Josh Ritter, un disco que decidiste comprar movido por la buena impresión que te dejó "Hello Starling". Probablemente sea la segunda vez que escuchas este disco, y tal vez no esperas mucho de él... a fin de cuentas no esperas mucho de nada de lo que pueda ocurrir a lo largo de lo que queda del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, mientras un tímido rayo de sol entra por la ventana, comienzan a sonar los delicados arpegios de "Girl in the war", para comenzar un crescendo folk en el que nada parece fallar. Discurre así la tarde, y con ella "The Animal Years", sin sobresaltos, sin nada rompa la apacible tranquilidad que reina en el cuarto y en tu corazón, entre relatos de Egipto y de Idaho, de búsquedas y abandonos en la oscuridad, y de lo sencillas que son la cosas en ocasiones, y casi sin percatarte llega "Thin Blue Flame", ese enorme alegato que habla de la historia del mundo, del hombre, de la guerra y de la fe, y de como cada uno necesitamos una casa que sea un verdadero hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo ultimo que Josh Ritter te pregunta es si ha llegado en el momento adecuado, y tanto él como tu sabéis que así es. Con un movimiento lento decides entonces volver a pulsar el play del reproductor, y seguir la tarde como empezó, entre el tedio y la confianza."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;R. Quintana Heras&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34231418-115897077394034250?l=apostrophers.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/115897077394034250/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34231418&amp;postID=115897077394034250' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/115897077394034250'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/115897077394034250'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/2006/09/dime-que-he-llegado-en-el-momento.html' title=''/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01889506063016827644'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418.post-115884416481833995</id><published>2006-09-21T14:54:00.000+02:00</published><updated>2006-12-07T18:10:13.438+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:12;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;La naturaleza de la intuición: Eugène Dubois&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/1600/Dubois.5.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/320/Dubois.5.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"Eugène Dubois, por cuarto día consecutivo, despidió a su última visita más tarde de las nueve de la noche. Estaba siendo un duro invierno en Ámsterdam y sus pacientes parecían empeorar aún más en la minúscula consulta, fría y árida, en el 7 de la calle Rokin. Nacido en Eijsden un año antes de que Charles Darwin publicase El origen de las especies, el médico holandés parecía ser ajeno a la convulsa situación política de una Europa que veía cómo sus viejas fórmulas comenzaban a caer en desgracia. Tampoco la medicina satisfacía sus inquietudes. Las clases en la Universidad de Ámsterdam eran cada vez más tortuosas, plagadas de alumnos en estado de provisionalidad. La verdadera atracción de Dubois residía en la anatomía. Desde ella se alzaba para imaginar cómo había sido el proceso de construcción de la especie humana. Sintió indiferencia por Malthus, pero quedó atrapado en la teoría de la recapitulación de Ernst Haeckel. A partir de ésta, comenzó a pensar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;La VOC (Compañía de las Indias Orientales), fundada en 1602 como materialización del poder burgués neerlandés, constituía una suerte de estado independiente, con sus propios códigos de conducta y una amplia libertad para actuar con el exclusivo fin de explotar el comercio. Por ello no fue casual que una compañía de comercio fundase un emplazamiento colonial en las islas de Asia sudoriental, las Indias Orientales holandesas. La base se estableció en Batavia, en la cara norte de la isla de Java. En 1885 Dubois decidió que no soportaba Ámsterdam y solicitó una plaza de médico en el ejército holandés destacado en las Indias Orientales. En su mente no estaban las armas ni las conquistas ni las grandes batallas por el control del comercio en aquellos mares. Dubois tenía una intuición, una fuerte intuición que no podía silenciar. Era un lugar común entre la comunidad científica de finales del XIX que las islas orientales habrían sido el perfecto escenario para el nacimiento y desarrollo de la especie humana. Ningún dato fiable podía confirmar la sospecha sino que más bien parecía una construcción romántica, un retorno al paraíso perdido, hundido ahora entre los muros de las fábricas y de los nuevos barrios que emergían en las ciudades europeas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;Tras dos años de intensas peleas con la burocracia castrense, Dubois desembarcó en Sumatra en 1887, visiblemente molesto con el destino. Nada tenía que hacer en Sumatra más que admirar el horrible espectáculo del chancro extendiéndose entre la tropa. Dieciocho meses anduvo Dubois buscando el modo de burlar sus responsabilidades médicas, además de negociar con todas las autoridades y los potentados hombres de negocios locales una financiación para sufragar la expedición. En aquella húmeda isla nadie parecía entender nada de huesos, ni de humanos, ni de evolución. Las negociaciones fracasaron. Dubois fue considerado un simpático científico loco, inofensivo y delirante. Y cuando parecía que todo saldría definitivamente mal, contrajo malaria. Se previeron tres meses de cama y todas las esperanzas perdidas. Sin embargo su recuperación fue sorprendentemente corta y aún pudo disfrutar de un mes y medio de baja en los cuales la VOC correría con todos sus gastos personales. Siguió insistiendo acerca de la financiación del proyecto y quizá por no verle más por las oficinas y quitárselo de en medio al menos unos meses, el dinero llegó. Pero nadie confiaba en él. ¿Qué podría encontrar en una isla como Java?. Es más, si se confirmaba que el origen de la especie estaba allí, muchos se decepcionarían. ¿El hombre en una isla de monos?. Era imposible, y lo que es peor, impensable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;Una mañana de marzo de 1889 el médico holandés desembarcaba en Batavia. Inmerso en un ataque de ansiedad, el prefecto local le presentó a los dos ingenieros que trabajarían con él. Más tarde conocería a los 50 ex convictos, todavía en trabajos para la comunidad, que abrirían las zanjas. El ataque de ansiedad se multiplicó. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;Partieron hacia el río Solo, en el centro geográfico de la isla. Buscaron allá donde Dubois creía que podría haber algo. No encontraron nada. La moral del médico empezó a flaquear. Nunca había estado allí antes, no tenía ninguna noción de arqueología, no sabía qué estaba buscando ni que aspecto tendría el primer humano. Pensó qué era lo que le había llevado a defender esta empresa. ¿Una intuición?, ¿un sueño?, ¿una visión?, ¿una revelación o quizá la acuciante necesidad de salir de Ámsterdam para convertirse en un explorador y cumplir lo que de niño se prometió a sí mismo tantas veces?. Se sentía cada vez peor. Resolvió concederse siete días de búsqueda. Los ingenieros no lo rechazarían: era lo mejor que podían hacer y lo más excitante que habían visto en años. Y los ex convictos no diferenciaban entre eso y picar piedras en cualquier otro lugar de la isla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;El segundo día amaneció gris, con nubes plomizas. Dubois salió de su cabaña una hora antes de que todos los demás se despertasen. Anduvo seis o siete kilómetros sin dirección aparente ni intencional. Se sintió cansado y paró. Miró a su alrededor, descubrió una vaguada y, como si estuviese teledirigido, descendió. Empezó a cavar absolutamente fuera de sí y lo encontró: un cráneo alargado, sin frente ni mentón y con una poderosa moldura convexa sobre los ojos. Dubois, en plena catarsis, rompió a llorar expulsando la rabia que le había provocado la incredulidad, la de los demás y la que él mismo se había profesado. El cráneo de Dubois quitaba de un tirón el telón polvoriento de la evolución. Lo llamó Pitecanthropus erectus, el hombre mono erguido, aquél que había confirmado que la naturaleza de la intuición de Dubois había sido correcta, quizá impulsada por un plan del Artesano, probablemente fruto de la más estricta casualidad, o, como creyó el propio Dubois, producto de un mundo onírico que, a partir de esa mañana en Trinil, contaba con el mayor crédito que jamás le dio ningún hombre, incluido el erectus que soñó que un día cualquiera alguien recogería su cráneo de las profundidades de la tierra."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;I. Ampudia de Haro&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34231418-115884416481833995?l=apostrophers.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/115884416481833995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34231418&amp;postID=115884416481833995' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/115884416481833995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/115884416481833995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/2006/09/la-naturaleza-de-la-intuicin-eugne.html' title=''/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01889506063016827644'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34231418.post-115870694178922648</id><published>2006-09-20T01:00:00.000+02:00</published><updated>2006-09-20T13:52:44.690+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:100%;" &gt;Editorial&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/1600/Paul%20Klee.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2860/3769/320/Paul%20Klee.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"Siempre has querido decir con palabras aquello que no puede ser dicho, un pedazo de viento que azota una sonrisa que te asoma de repente, el sol que sale por detrás mientras miras esa luna a la que tanto pediste, los ojos que te miraban el rojo de tus mejillas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Siempre has querido decirle que explotabas por dentro, que harías todo el camino para saber qué estaba soñando, que aquella canción, aquella escena, aquel cuadro hablaba de vosotros. Nunca supiste. Nunca lo intentaste.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Nunca has podido decir con palabras por qué esos acordes te hacían pertenecer, te hacían estar en el sitio adecuado tan sólo un instante, y que eras tú, que sólo querías hacer justicia a semejante impresión.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Siempre has querido compartir qué hizo que sintieras que aquel personaje hablara por ti, que tú eras los colores que bailaban en el lienzo, el trazo tranquilo de sentirse vivo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Siempre has querido decir con palabras por qué llorabas con aquel capítulo de aquel libro, por qué gritabas en el silencio de las letras impresas, de los fotogramas gigantes, de los violines y los pinceles y las estatuas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;¿Siempre has querido? "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34231418-115870694178922648?l=apostrophers.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://apostrophers.blogspot.com/feeds/115870694178922648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34231418&amp;postID=115870694178922648' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/115870694178922648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34231418/posts/default/115870694178922648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://apostrophers.blogspot.com/2006/09/editorial-siempre-has-querido-decir_20.html' title=''/><author><name>Apostrophe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10601664142981804397</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01889506063016827644'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry></feed>